miércoles, 27 de junio de 2012

Capítulo 5.


Ahí está. Una gran habitación con una mesa enorme en el centro. Allí es donde nos llevaron tras salir escogidos. Cada uno la suya, por suspuesto. La de Katniss estaba justo al lado de la mia, pared con pared. Después de que dijeran mi nombre lo vi claro: nadie esperaba que yo ganase, ni siquiera yo creía posible volver con vida al distrito en el que había vivido desde que era niño. En ese momento, me viene un recuerdo de la infancia. Delly estaba en la panadería de mi padre. Los dos estabamos cocinando pasteles, decorandolos con flores, poniendole azúcar,…. Como si me leyera la mente, entra en esa habitación vacía conmigo sentado en una silla. Cuando la veo no puedo impedir sonreír de felicidad por el hecho de que era mi primera visita despues de media hora de estar solo ahí dentro.

-Hola.-dice Delly mientras se acerca rápidamente y me da uno de esos abrazos que echaré de menos durante toda mi vida (un mes y unos pocos días).
-Gracias por venir, Delly. Es la primera visita que recibo.
-¿Llevas mucho tiempo aquí dentro?
-Pues debe de hacer una media hora. ¿Sabes si Katniss ha recibido visitas?
-Si. Ahora acababa de entrar Gale Hawthorne allí. Ya lleva un buen rato porque el guardián de esta habitación ha tardado demasiado en dejarme entrar y supuse que estarían tus padres.
-No. Ellso tendrán mucho trabajo en la panadería un día como hoy. Las familias querrán celebrar que sus hijos seguiran un año más a su lado.
-Lo siento mucho. Es muy injusto.
-Ya. Pero no le puedo hacer nada.
-¿Puedo pedirte un favor?
-Por suspuesto. Lo que quieras lo haré.
-Intenta mantenerte con vida. Por favor,…Me gustaría que volvieramos a hacer pasteles juntos como cuando éramos pequeños.
-Al parecer eres la única que me ve con posibilidades.
-No lo creo. Quizás soy la única que se arteve a decírtelo. Pero…

En ese momento, entra el guardián en la habitación y la coge en brazos. Ella logra liberarse y viene a darme un abrazo fugaz mientras me susurra al oído una frase que nunca olvidaré. En realidad, nunca olvidaré a Delly. La frase fue simple y precisa. Sin rodeos: "Nunca me olvidaré de ti. No quiero que cambies nunca, ¿me oyes? Y, no te preocupes. Volverás."

Una frase. Un sentimiento. Un consuelo. Un consejo. Una liberación. Tenía a alguien que me apoyaba. Sólo espero que no vea como será mi muerte. Si me dieran a escoger preferiría una muerte rápida como un disparo en la cabeza. Una muerte lenta y dolorosa te da demasiado tiempo a pensar. Y el resultado es el mismo. Nunca me olvidaría de Delly.

Me vuelvo a sentar en la silla y miro por la ventana. Se ve la plaza en laque tantos años había corrido y jugado con amigos en durante mi infancia. Niños felices, sin preocupaciones, solo pensando en lo que habría para cenar. El 12 nunca habñia sido tan rico como el 2, dónde los juguetes los compraban directamente del Capitolio: espadas, coches, muñecas,…. Sin embargo, aquí consistían en paños, pan demasiado reseso como para que sirviera de balón. Nuestra portería era un escaparate roto de una tienda de colchas que no tuvo mucho éxito lo bastante amplio para que nos metieran goles y no pudieramos parar ninguno. Para jugar a las princesas, los carros que usaban los abuelos para transpirtar las verduras o las hortalizas de un punto al otro del campo de cultivo los usábamos como carruaje. Los vestidos onsistían en trapos viejos que usábamos como velos. Sin embargo, éramos niños felices.

Mientras pensaba en todo eso entra mi padre por la puerta con cara de tristeza. Era l aprimera vez que lo veía de aquella manera. Trsite. Derrumbado. Nunca lo vi así. Ni siqiera cuando murieron sus padres. La relación no era demasiado buena pero no creo que se alegrara, sinceramente. Me da el primer abrazo en mucho tiempo, el primer beso que me ha dado en toda mi vida y las primeras palabras con lo ojso llorosos que le he visto decir desde que tengo uso de razón.

-Hijo, no te preocupes. Sé que no te he tratada lo suficientemente bien, como te merecías.
-Y me lo dice ahora, cuando estoy a punto de morir.
-Ya lo sé pero ni tu madre ha querido venir aquí. Yos soy el único que decidió acercarse para darte el último adiós.
-¿Eso significa que no confías en que pueda volver con vida?
-No es eso pero, sendo realistas, no podrás enfrentarte a los especialistas de los distritos 2 y 4.
-¿Crees que no lo sé?¿Crees que no sé que probablemente sea la última vez que te vea?Y lo único que eres capaz de decrme es que me voy a morir. Eso ya lo sé. Sólo quiero que tengas más confianza en mí y si no, por lo menos miénteme y dime que confíes en mçi. Eso es lo que me dijo Delly, ¿la recuerdas?Cuando me lo dijo me la creí, me creí que confiaba en mi. Y lo sigo creyendo. Lo dijo de verdad.
-Hijo, lo siento mucho. Te queiro.-me dio otro beso y se dirigió hacia la puerta.
Cuando tocó el pomo de la puerta, no lo pude evitar:
-Papá, te quiero. Y lo siento por lo de antes.
-No te preocupes de nada. Sólo piensa en lo que debes: en mantenerte con vida.
-Gracias.

Esa vez se marchó y me volvieron a la mente las palabras que me dijo mi madre después de saber que Yo era el elgido. Me lo había dicho Delly: "Este año el distrito 12 tendrá un ganador".Lo pero es que no se refería  a mí.

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