viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo 19.


Cuando nos despertamos, sabía que había dormido poco por culpa del dolor pero no sabía realmente cuanto tiempo había pasado. Pude levantar un poco la cabeza para mirar cuanta luz entraba por el agujero de la cueva, que nosotros llamábamos "puerta". Traté de no despertar a Katniss pero fue imposible. Siempre está alerta y, con cualquier movimiento o ruido, se despierta de un salto y coge las flechas que tiene escondidas debajo de su manta. En milésimas de segundo estaba de pie junto a mi y con el arco apuntando a la puerta. Cuando por fin se dio cuenta de que el del ruido había sido yo, se calmó más. Nos volvimos a echar la pomada y salimos fuera para acabar con esto ya. El sol era demasiado fuerte pero no sabíamos si estábamos a medio día ya que los Vigilantes podían manejar los cambios meteorológicos. Decidimos mojarnos un poco en el río de al lado para refrescarnos y llenas las cantimploras. En unos cinco minutos aproximadamente habíamos acabado y nos habíamos puesto en marcha. Llegamos a un descampado y nos encontramos con una chaqueta en el suelo que tenía vayas encima. En ese momento escuchamos unos ruidos detrás de nosotros. Por la rapidez de sus movimientos y su escaso volumen, supusimos que era la Comadreja pero preferíamos no darnos la vuelta para comprobarlo.
Cogí unas pocas vayas de la chaqueta sin que Katniss se diera cuenta por si las necesitáramos mas adelante. En el momento en el que me las iba a meter en la boca, Katniss me dio un golpe en la cabeza que no hizo escupir la única vaya que había entrado en mi boca.

-¡¡SON VAYAS VENENOSAS, PEETA!!¿¿ERES IDIOTA?? ¡¡PODRÍAS ESTAR MUERTO!!- y me abrazó. No fue un abrazo en vano. Realmente estaba preocupada por que me pasar algo.
Yo no pude decir nada porque me quedé petrificado allí mismo ante la visión de que podría estar muerto por comer unas simples vayas. Siempre había supuesto que mi muerte en los Juegos habría sido en manos de otro tributo pero no de vayas. ¡Menos mal que tenía a Katniss!

Sonó un cañonazo que suponía la muerte otro tributo. ¿Quiñen sería? Solo quedábamos cuatro y, con este tributo menos, tres: Katniss, yo y Cato o la Comadreja. Por un momento rezamos por que fuera Cato ya que con él no teníamos tantas probabilidades de salir con vida. Así que deseamos que fuera Comadreja, de una forma muy egoísta. No sabíamos quien había sido, solo que tendríamos que luchar contra otro tributo para calor con vida de ahí.

Seguimos andando y, de repente, se hizo de noche. Estaba claro que era otra artimaña de los Vigilantes para que los Juegos acabaran cuanto antes. Para ello, nos reunirían en cualquier parte. Mientras los dos nos esforzábamos para distinguir algo en la oscuridad, escuchamos de cerca los ladridos de perros. Corrimos lo mas que pudimos cuando uno salió justo del arbusto que estaba al lado de nosotros. Decidimos ir al Campamento y subirnos allí arriba para liberarnos de ellos, esperando que mataran al tributo que quedaba. Eso suponía que nos tendríamos que matar entre nosotros dos, algo que me asustó todavía mas porque sabia que n seria capaz de causarle ningún daño a Katniss. Cuando nos fijamos mas en los "perros" nos dimos cuenta de que eran perros con la cara de todos los tributos muertos: la Comadreja, Rue, …. Alguien estaba gritando y, al escuchar la voz sabíamos que no se trataba de la Comadreja, era demasiado varonil. ¡Mierda! Pensé. Por otra parte me gustaba la idea de luchar contra él, aunqeu tenía todas las de perder. Subió y dijo:
-Aquí están los tristes amantes de los Juegos del Hambre!

Nos quedamos quietos como piedras y pudimos ver que estaba hecho polvo con la cara ensangrentada y michas cicatrices en sus brazos.

-¿Qué quieres?- salió de la boca de Katniss.
-¿Cómo lo hacemos?¿A quien de los dos preferís que mate primero?

En ese momento de tensión, me cogió del brazo y comenzamos a pelear. Logré darle varios puñetazos pero él también a mi, así que… Cuando le bajé la cabeza para que pudiera ver a los animales, el me gritó:
-¡NI SE TE OCURRE MELLARK!

Sabía que iba a morir porque se me estaba cansando en brazo y, en ese momento, me cogió del cuello mientras Katniss cogía el arco con sus flechas. Tenía miedo a disparar a Cato porque su cabeza estaba pegada a la mía y estaba demasiado oscuro para distinguirnos con claridad. Hasta que se me ocurrió una idea fantástica, Fue cuando le hice una cruz con mi dedo índice en la mano que Cato tenía en mi cuello con la corazonada de que Katniss lo viera. Y, así fue como enfundó las flechas y disparó mientras Cato decía:
-¿Quién es ahora el vencedor, eh?¿Tu o ….

Ante el dolor, cayó al suelo donde unos "perros" hambrientos estaban esperando su comida. Fue horrible escuchar sus gritos mientras estos mordían todo su cuerpo. Es algo qe nunca me quitaré de la cabeza.

Justo en ese momento, se hizo de día y nos pudimos dar un abrazo mientras observábamos como nuestros rostros expresaban alivio y preocupación. Gracias a que no había sacado dos vayas del bolsillo cuando las empecé a comer, aun la conservaba.

-Katniss, yo me comeré las vayas para que tú puedas volver a casa.
-No quiero irme sin ti.-esta frase me sorprendió porque no sabia que lo importara tanto- Nos tomaremos uno cada uno y así este año no habrá ganadores.
-Me parece bien- dije mientras le tocaba la trenza con mucha suavidad.

En ese momento, sonó la voz de Snow:

-¡¡DAR LA ENHORABUENA A LOS NUEVOS GANADORES DE LOS JUEGOS DEL HAMBRE!!

Sabíamos que esto no había hecho mas que empezar. Era la gota que poco a poco colmaría el vaso. Nos vinieron a recoger y nos separaron para prepararnos para la entrevista final con Caesar Flickerman. Pasamos de nuevo por todo el proceso del principio y tuvimos nuestra entrevista donde reconocimos que nos queríamos y que nos íbamos a vivir al distrito 12. Cuando estuvimos de vuelta, todo había cambiado: todo el distrito estaba orgulloso de que hubiéramos ganado los dos. Todo el mundo gritaba nuestros nombres por las calles como si fuéramos héroes y, lo único que éramos eran asesinos. Pero, además, éramos los VENCEDORES DE LOS SEPTUAGÉSIMO SEXTOS JUEGOS DEL HAMBRE.

Capítulo 18


Capitulo 18

Aunqeu Katniss estuviera preocupada por mi, aún podíamos morir los dos o uno de nosotros. Obviamente haría todo lo posible para que fuera yo, pero si no pudiera... Preferia no pensar en ello. Me comí la sopa y Katniss salió fuera a tomar un poco el aire. No sabía si era una mentira para escapar y dejarme solo o para comprobar que no había nadie fuera. Lo que si tenía seguro es que cunado entró se acostó junto a mi y se apoyó en mi pecho para dormir mas seguro, o al menos eso pensaba yo. Por la noche era cunado mas me dolia la pierna y por eso me venían de nuevo pesadillas a la cabeza. Con el dolor, eran peor. En una de ellas, me desperté sudado y temeroso, asta que vi a Katniss frente a mi con cara de preocupacion. Ahora me empezaba a preocupar sobre lo que habria dicho mientras dormia.
-¿Has tenido una pesadilla? ¿Como logras que se te pasen?
-Suelen ser sobre perderte y, cuando te veo acostada a mi lado, no tengo de que preocuparme.
Entonces, volvimos a conciciliar el sueño. Bueno, realmente ella porque yo no era capaz de pegar ojo por culpa de la fiebre. Cuando Katniss se dio cuenta, me besó lentamente. Esta vez habia sido ella la primera en arrimarse. Normalmente era yo el que probaba suerte o el que, por lo menos, intentaba un acercamiento hacia ella. Pero esta vez habia sido al contrario. Hasta pense que, por culpa de la fiebre, estaba delirandoy todo eran imaginaciones mias. Pero no. Cunado me dio el beso noté que era real. Lo sentia en mi piel y, por fin, podia decir a voz de grito: ¡HE BESADO A KATNISS EVERDEEN! Pero gracias a los dolores que sufría, no era posible. 
En ese momento, sonó una campana y una voz del Capitolio informó de que al día siguiente se haría una especie de "tienda" con las provisiones necesarias para algunos tributos. Lo primero que pensé fue que seguro estab ami medicina pero que ni yo ni Katniss iría por ella. No dejaria que Katniss se enfrentara ella sola a semejante batalla en la que estaba destinada a morir, a pesar sus caracteristicas.
Katniss me miró conganas de ir y salvarme. Yo la miré con cara de "nni se te ocurra". Ella dijo:
-Seguro que está tu medicina.
-No te voy a dejar ir sola.
-Pero si está podría salvarte.
-¡NO!
-Esta bien. Duerme un poco- me contestó ella.
Me quede dormido muy pronto y, cunado me desperte horas mas tarde, Katniss se habia ido. Queria pensar que a coger algo de comida pero, estaba seguro de que habria hecho caso al señor del capitolio. Durante el timepo que pase solo, que fue mucho , me puse a pensar que los riesgos podrian aumentar ahora. Primero, porque no sabia como me iba a defender con la pierna mal y con fiebre. Segundo, porque, aprovechando el campamento de sangre que se daría, los tributos que no necesitaran nada, aprivecharian la situacion.Y, por ukltimo, porque me parecia muy raro que solo a nosotros se nos hubiera ocurrido la idea de escondernos en aquella cueva que estaba a la vista de los mas perspicaces. Todavia no sabia como nadie nos habia encontrado todavia. Eso era una cuestion que solucionariamos dentro de poco, suponia.
Luego me puse a pensar en que estaria pasando Katniss para alcanzar su medicina. Donde estaban sus arcos, no habia nada, por lo que tendria muchas mas posibilidades que sine llos. Si apreciera cualquier tributo del Distrito 2 y 4, sus posibilidades serian pocas, por no decir que no tenia ninguna. Sinembargo, confiaba en que llegara sana y salva a esta cueva en poco tiempo. Todavia recordaba como ella se habia abalanzado sobre mi y sus labios rozaban los mios. En ese momento, escuchñe ruídos fuera. O era Katniss de vuelta, que en ese caso no habria ningun problema, o era otro tributo que habia tenido la misma idea que ellos y, en ese caso, ya no seria tan facil. Se acercaban despacio y eso me inquieto aun mas, si es que se podia. Queria que fuera Katniss, Queria que fuera ella. Y, efectivamente, alli entraba ella sana y salva, salvo por una herida en la frente. Sin embargo, la veia bien fisicamente. sin ningun daño mayor, Lo primero que hizo fue hecharme la pomada por mi pierna. En el momento, el dolor cedió y senti un gran frescor en la parte baja de mi muslo. Luego, yo mismo insisti en que aprovechara esa crema para su corte. Como se resistia, porque si no no seria Katniss Everdeen, cogi un poco con los dedos indice y corazon y se la unte despacio por la herida. La verdad es que setnaba mu bien para cualquier herida y, mas, si te le ehcaba la mujer de la que estabas enamorado. 
Y, asi, entre caricias y risas, nos volvimos a dormir en la oscuridad de esa oscura cueva, con un amor superior a cualquier que hubiera existido en la faz de la tierra.

Capítulo 17.


Capítulo 17.
No sé cuanto tiempo pasó exactamente desde que vi desaparecer a Katniss hasta que logré encontrar a los siguientes candidatos que se encargarían de mi muerte. Debajo de aquel árbol enorme estaban Cato, Grimmer y unas cuantas personas que no logré identificar. Para mantenerme a salvo, me dediqué a observarlos detrás de un arbusto un poco mas alto que yo. Entonces me di cuenta de algo que, gracias al miedo a estar muerto, no me había percatado: no se estaban intentando matar. Entonces fue cuando lo entendí todo: estaban aliados. Barajé las posibilidades de unirme a ellos. En primer lugar,  ganaría patrocinadores por ser uno de los mas famosos, si es que no lo era ya, de los juegos. Pero le encontraba una pega: los patrocinadores dependían de Haymitch y no creía que a Haymitch le hiciera mucha gracia que participase en tal espectáculo, que terminaría conmigo enfrentandome a ellos. Como parte negativa, la única que podia encontrar en aquel momento de pánico, en el cual podían encontrarme en cualqueir momento, era que, una vez aniquilado todo aquel que se nos cruzase en el camino, tendríamos que empezar la lucha entre nosotros. No sé cuantas posibilidades tenían ellos, pero yo no tenía ninguna ante los tributos del Distrito 4. Por lo cual, lo único que me incitó a unirme fue el hecho de que podía proteger a Katniss con mas facilidad. Así que salí de ese arbusto y quedé libre para que me pudiesen ver con total facilidad. En ese momento, como si de un lince se tratara, Cato se giró hacia mi y bufó:
-El amante del distrito 12. ¿Qué haces por aquí?
Fui al grano, para no darles oportunidad de distraerme y, por lo tanto, matarme y dije:
-Quiero aliarme con vosotros. Quiero permanecer vivo el mayor tiempo posible.
Ellos se rieron como si tuviera oportunidad de matarles, siendo uno contra cinco.
-Ya sé que no podré sobrevivir hasta el final porque no puedo luchar contra vosotros sin causarme ningun daño. Yo puedo ofreceros la fuerza necesaria para tirar un arma a km de distancia y puedo encargarme del camuflaje.
En ese momento, ante el ruído de alguein sumerjiendose en el río, todos salieron corriendo mientras Cato gritaba:
-O huyes o te unes a nosotros. Pero decidelo ya. -En ese momento se echó a correr en la direccion de la que provenia el ruído, Ante el miedo de que fuera Katniss corrí lo mas rapido que pude detras de ellos. 
Efectivamente, no me equivocaba. Allí estaba Katniss. Quien sabe lo que habra pasado durante todo este tiempo, que no recuerdo su duracion, Supuse que habria sido atacada o puesta en el punto de mira de los Vigilantes. Cuando nos vio, pude notar la angustia y el pavor en su rostro pero, sobre todo, en su mirada. En el momento en el que nuestras miradas se cruzaron, salio corriendo y se subio a lo alto de un arbol, ya que era algo que se le daba realmente bien. Tanto fue asi que el propio Cato intento lo mismo, pero ante el peso de sus musculos, no fue capaz. Aun asi, no desistio y lo intento un par de veces mas hasta que fue el hazmereir del grupo y paro. Pense que nos ibamos a ir y a dejar a Katniss sola pero, en ese momento, saco su arco y su flecha, y comenzo a disparar a lo alto del arbol. Fue entonces cuando temi por su vida. Era imposible que pudiera esquivar la cantidad de flechas que el arco estaba lanzando. Pero, ante la sorpresa de todo, logro salir ilesa. Esta vez si qeu pense que nos ibamos a ir. Sin embargo, Cato decidió quedarse ahí hasta que bajara, porqeu en algun momento tendria que bajar, ya fuera para coger comida o para beber. Lo último que recuerdo fue la mirada que me echó cunado me vio. No podia creer que no se diera cuenta que lo unico que estaba haciendo era mantenerla a salvo. Aunque, teniendo en cuenta los ataques de mis "compañeros", es bastante comprensible. 
Nos acomodamos en el suelo con lo que pudimos. Lo ultimo que recuerdo fue el destello de la luna en lo alto del cielo y los cañonazos que informaban cuanta gente habia muerto hoy. Fue entonces cuando me imagine la cara de ss familares, de sus amigos, de todo el que los conocia. ¿Que pasaria si yo muriese? Puede que solo la familia de Katniss o la hija del Presidente me echaran de menos. No tenia muchos amigos y mi familia solo queria que trabajase en la pasteleria. Asi que solo me quedaban escasas  personas que me extrañasen cuando ya no estuviera. Y eran tan pocas que se contaban con los dedos de una sola mano.
Cuando me desperte, lo unico que escuche fue un zumbido y gritos. Abri los ojos y todo el mundo estaba corriendo de un lado a otro. A pesar de que no sabia lo que estaba pasando, me levante y sali corriendo, pero no sin antes comprobar que Katniss estab abien. Efectivamente, estaba en lo alto del arbol. Escuche un zumbido y sali corriendo, escondiendome lo mas lejos que pude. ¡Eran rastrevispulas! Seguro que habia un enjambre en el arbol y Katniss fue quien lo corto. A pesar de lo intelignete que habia sido para eso, se quedo parada alli, en medio de las rastrevispulas. Fui a por ella corriendo, la cogi de un brazo y la aleje de alli. Estaba como ida, pareceia como si se fuera a desmayar. Entonces escuche la voz de Cato gritandome:
-¡¡Peeta que haces! ¡Sal corriendo YA!
Fue entonces cuando me cogio del brazo y me propino una paliza. Cuando pensaba que no podria sobrevivir, se fue, dejandome solo en medio del bosque. Tal como me habia enseñado Haymitch, fue lo mas rapido que pude hasta un lugar con agua par alavarme la herida de mi pierna. En la orilla, encontre un monton de texturas con las que podia cmuflarme. Pero antes tenia que limpiar la herida. Como era tal el dolor que me daba decidi parar y comenzar a mezclar materiales. Fue entonces cuando consegui un gris parecido al de las piedras en las que estaba camuflado. No se cunato tiempo me llevaria pero lo acabe y, a mi modo de ver, estaba perfecto. 
Me recoste en la hierba, me tapé con algunas hojas y cerré lo ojos. En ese mismo instante, empecé a escuchar pasos cerca de mi. En cuanto oí esa voz, no me preocupé.
-¡¡¡¡PPEEEEEETTTTTAAAAA!!!! 
Sin lugar a dudas, era Katniss. Cuando la tuve tan cerca qu eme pisó, le dije:
-¿Has venido a rematarme, preciosa?-una de las mejores frases que han salido de mi boca en toda mi vida.
Me agarro del brazo y me ayudo a incorporarme hasta que se dio cuenta de que estaba herido. Me agarro todavía con mas fuerza y se encargo de que mi pierna no tocara el suelo, o lo intentaba. Me pregunto como habia pasado, pero, para no hacera sufrir, cambie de tema y le dije:
-Adonde vamos?
-A una cueva que esta aqui cerca y tiene agua cerca para que puede verte la herida.
Cuando llegamos, me rasgo el pantalon y puso mala cara.
-¿Qué pasa?¿Tan mal está?
-No...
-Mientes muy mal.
-Bueno, no tiene muy buena pinta pero yo no soy medica. 
-¿Y como vas a curarme?
-Copiare a mi madre en estos casos.
-¿Copiar?Asi no me tranquilizas.
Cogio un paño de su mochila y lo mojo en el rio. No habia sentido mas dolor en mi vida que cuando vi que nombraban a Katniss en la cosecha. Fue entonces cunado me di cuenta de que tenia al go en la boca: era un pañuelo para que no gritara.
-Entiendo que te duela pero, a menos que quieras que descubran nuestro maravilloso escondite, mas vale que no grites.
Me metio en la cueva y de repente todo se volvio oscuro. El contraste entre oscuridad-luminosidad nunca me habia gustado, pero ahora menos. La cara de Katniss lo decia todo: estaba preocupada por mi. Ella salio a fuera y, al rato, entro con una cacerola que olía estupendamente. No sabia de donde la habia sacado. Solo sabia que ella estaba preocupada por mi, lo que me dio un voto de confianza.


Capítulo 16.


Cuando llegamos, me encontre ante u edificio desconocido para mi hasta ese momento. La hora habia llegado y yo todavia no estaba preparado. Pero no podia hacer nada. Asi que me emntalice de lo que pasaria en los dias siguientes. Me llevaron a una habitacion sin ninguna abertura, excepto la puerta: ni ventanas, ni ventilacion, solo un tbuo grande que supongo que llevaria a la superficie y por el que desapareceria yo echando mi futuro a la suerte de los Vigilantes. Portia esaba detrás de mi y me abrazo lo mas fuerte que pudo.

-Cuidate mucho, Peeta. Ya has hecho suficiente pero te queda un poco mas.
-No lo conseguire.
-¿Cómo lo sabes?¿Acaso te vas a rendir al Capitolio? Ese no es el chico que vino aquí hace unos dias.
-Sabes igual de beien que yo, que soy una de sus marionetas y uno de los entretenimientos de esas personas que se quedan mirando las pantallas esperando que alguno de nsotros muera. ¡Ojala les pasara a ello! Asi lo podrian experimentar.
-Ya lo sé. Pero no puedes hacer nada en contra de eso. Solo puedes ganar esto y demostrarle a todo Panem quien es el verdadero Peeta Mellark.
-Gracias-le dije con una sonrisa de agradecimietno y al mismo tiempo de miedo.- Te echare de menos.
-Yo si que te voy a echar de menos. Ven aquí.-Me cogio de la chaqueta y me dio un abrazo todavia mas caluroso y cariñoso que el anterior. ¡Como adoraba a esa mujer!

En ese momento, sono una campana emitiendo un sonido perturbador, como aqel que sonaba en la escuela para indicar que se habia acabado la jornada. Ahora lo entendia: se acababa mi jornada fácil. Comenzaban los Septuageismo Cuarto Juegos del Hambre.

El tubo que habia visto al entrar, comenzo a girar y se abrio una abertura para que me pusiera dentro. Despues de darle un beso a Portia, entre alli dentro y le salude con la mano mientras ella se echaba a llorar. En ese momento, la plataforma empezo a subir lentamente, o eso me lo parecio a mi, y acabe en una zona verde con una tienda que tenia mochilas con numeros. Supuse que deberiamos ir a por ellas. Ademas, estaban ordenadas: algunas de ellas estaban demasiado cerca y a la vista por lo que supuse que serian productos de baja necesidad y que lo sverdaderamente vitales estarían al fondo, alli dentro. Era como un agujero negro: no se veia lo que escondia alli dentro. En alguna ocasión Haymith nos habia hablado de la cantidad de trampas que colocaban por alli cerca y de cómo la mayoria de tributos picaban y morian alli mismo: por una trampa  o por los otros compañeros.  Ahora solo estaba en busca de una ternza de color marrón y de la persona que la llevaba en el pelo. Mire uno a uno a las personas que podian matarme de un momento a otro. En ese momento, me acorde de los tributos del Distrito 4 y 2. Eran el doble de alos que yo, con mas musculo del que podia imaginarme. Estaba perdido, cual cerdo en el matadero: preparado para cualqueir cosa que pasara.

De alguna parte del bosque, se escucho una voz:  el presiente Snow al habla. No preste demasiada atencion a lo que decia, ya que el sonido de su voz me inquietaba. Y, por fin, la encontre. Estaba justo al otro lado del circulo que formabamos todo slo stributos. Asustada pero guapa. Eso no importaba ahora. Empezaron a sonar campanas y de la tienda aparecieron numeros: 3…(mire a Katniss detenidamente a los ojos, igual que ella a mi), 2…(podia leerle el pensamieno y sabia lo que estaba pensando: corer lo que mas pudiera para conseguir alguna bolsa, asi que le negue con la cabeza), 1….(todos los tributos empezaron a correr hacia la tienda,  incluida Katniss. ¡Mierda! Ya no la encontraria en todo el bosque).

Corri en direccion a los arboles mas frondoso para ponerme a cubierto y con l aimagen de Katniss corriendo haci ala muerte, me perdi entre toda esa masa verde….

Capítulo 15


Hoy es el dái. El día que no le desesaría nadie n en sus mejores pesadillas. Que ojalá no tuviera que vivir yo. El dái que decidiría mi destino: vivo o muerto. Esa era la cuestón que se apoderó de mí desde es día en el que Effie Trincket pronunció mi nombre aquel día. No sabía que pasaría, nadie lo sabe. Sin embargo, un sentimiento de tristeza se apoderó de mi. Un sentimineto que nunca antes habia vivido, o al menos tan intensamente. Era miedo. Miedo a dejarlo todo atrás, todo lo que había conseguido con sumo esfuerzo: mis amigos, mi familia, mis panes, mis logros, mis libros, ELLA. Si yo no podría seguir vivo, ella debería intentarlo con todas sus fuerzas. No sabía como lo lograría, como la iba a convencer de mantenernos unidos o de cómo iba a intentar protegerla porque esas era unas preguntas para las que ni siquera yo tenía respuesta. Lo único que sabía era que intentaría hasta el final de mi existencia mantenerla a salvo. ¿Me aliaría a los profesionales o vagaría solo por aquel lugar al que estabamos destinados?¿Habría agua o sería desierto?¿Haría frío o sería un lugar caluroso en el que las moscas estaría tontas, en el caso de que las haya?¿Que clase de animales habría en aquella zona?¿Que se inventarian los Vigilantes para acernos andar y enfrentarno?¿Que clase de material nos ofrecerían?¿Como empezaría todo?¿Sería fácil, dificil o, simplemente, doloroso?¿Que clase de muerte nos esperaria: congelacion, insolacion, hundimiento, incendios, ahogos,…? Miles de opciones y ninguna de ellas al alcance de mis manos.

En ese momento donde el panico se apodero de mi, decidi dejar de pensar y centrarme en otra cosa. Pero en que. No tenía nada mas en lo que pensar, al menos que… ¿Qué estaria haciendo Katniss en este momento?¿Como se sentiria? Me puse a elaborar hipotesis: por lo que habia dicho la noche anterior no creo que haya pegado mucho el ojo por lo que estara cansada, mas o menos como yo. Se estara duchando con su piel palida y su cuerpo siendo mojado por las gotas de agua que recorrerian por aquel laberinto de poros perfectos en aquella chica de la que estoy enamorado. Cuando llegue el punto algido de mis hipotesis, decidi dejar de pensar en su cuerpo y en ella, en general. Todavia no habia afrontado nada, y eso que tuve tiempo suficiente.

Mis hermanos y mis padres estaba seguro de que no me echarian de menos, quizas mi padre si. Ninguno de ellos fue a visitarme cuando ya me iba, cunado tuvieron oportunidad e hacerlo. En eso envidiaba a Katniss Everdeen. Ella tenía una madre y una ermana que estarian pegadas a los televisores gigantes que pondrian en la plaza, rezando para que no le pasar nada, pidiendole a los Vigilantes que no le hicieran daño. Solo deseaba que una persona, solo una persona, sintiera lo mismo hacia mi, que estuviera preocupada por que no me pasara nada malo, algo que equivalia a morir. Quizas algun cliente de l apanaderia, alguno de los animales que alimentaba, alguno de mis antiguos compañeros del colegio, quiza alguien desconocido que sintiera compasion,….Hasta eso me valdria…

En aquel momento Portia entroo en mi habitacion y me di un abrazao que agradeci gratamente y yo se lo devolvi. Era mi forma de decirle que nunca olvdaria lo que haba hecho por mi. Cuando se separo de mi hombre, tenia lagrimas en sus ojos y no pudo articular palabra. Se limito a cogerme del brazo y dirigirme en silencio hacia el exterior de aquel cochambroso edificio, donde nos estaba esperando un helicoptero, parecido al que a veces volaba por encima del distrito 12. En ese momento, unas escaleras salieron de la parte posterior de aquella maquina y subimos a ella. En mi cara se veia el miedo y la preocupacion, la angustia y la nostalgia, la pena y la lastima,… En aquel momento, todo empezaba y me daba cuenta de que no habi vuelta atrás. Esta "aventura" empieza hoy...

Capítulo 14


Cuando sonó la campana que avisaba del final de mi entrevista, me esperaba otra reacción de Katniss. Al fin y al cabo, eacababa de declarame. Quizás no fuera el mejor momento, pero podría haberse ido sin enterarse. Me esperaba un abrazo, un "yo tambien" o, en el caso contrario, un"yo no siento lo mismi pero gracias de todas formas". Algo amable. Aunque me habia olvidado que se trataba de Katniss Everdeen. Justo cuando salí por la puerta, Katniss me cogió del cuello de mi camisa y me pmpujó hacia la pared poniendome su brazo a la altura de mi cuello, casi dejándome sin respiración, mientras decía:

-¿Cómo te atreves?¿Es uno de tus trucos?

Yo no daba crédito y, al parecer, tampoco Effie. Estaba con la boca abierta y los ojos como platos. Sabía lo que nos esperaba luego: un sermón de Effie Trinket sobre la educaión. La verdad es que la culpa no habçia sido mía.

Mientras dos gusrdias y Haymitch, apartaban a Katniss de mi y nos subían haci nuestro piso,el resto de tributos allí concentrados nos miraban alucinados y cuchicheando con sus compañeros. Siendo vergonzoso como yo, lo pase mal.

Cuando llegamos a la plant 12, correspondiente a nuestro distrito, Effie comenzó a hablar con un tono entre indignación y vergüenza:
-¿Cómo os atreveis a hacer ese numerito en medio de todos los demás tributos?Ya os pasé, sobretodo  a ti Katniss, los de los Vigilantes, pero esto es demasiado. No sé que más puedo hacer con vosotros. Veo que aprendeis del ejemplo de vuestro tutor. Dijo señalando a Haymitch-. Si eso es lo que quereis adelante, que os vaya bien.

Y con sus taconeo característico, su look naranja y su peinado estrafalario, salió de aquella habitación dejándonos a todos en un sumiso silencio. No nos movimos hasta estar seguros de que no volvería a entrar por esa puerta. Una vez que nos dimos por vencidos, nuestro tutor comenzó:

-Id a vuestros cuartos. Cenaremos en poco tiempo.- dijo con tono triste, como aprovando lo que Effie había dicho. En el fondo, los dos tenían razón: había sido un comportamiento vergonzoso. Pero, por otra parte, yo no había tenido nada que ver con ninguno de los dos incidentes.

Me fui a mi cuarto pensando que al día siguiente no volvería a ver esos edificios, disfrutar de esas comodidades, ver a Haymitch, Effie, Portia,… Mañana todo lo buena acabaría y se avecinaría una tormenta para los veinticuatro desafortunados con mala suerte sacados de doce urnas diferentes, en distintos lugares de todo Panem. Me pegué na ducha, y salí como nuevo. Cuando miré el reloj, me di cuenta de que era la hora de la cena. Cunado llegué ya estaban todos sentados en la mesa con caras de tristeza: sería la última cena todos juntos. La cena pasó por un silencio constante interrumpido por algunos aclaramientos de garganta de Haymtch, algún comentario con respecto a la comida y el ruído de los tenedores chocando con los platos. La verdad que estaba todo muy rico.

Cuando acabamos, vinieron los criados y, mientras lo recogían todo, nosotros nos levantábamos y nos dirigíamos a las habitaciones. Cuando legué a la mía me inundó el pánico y sabía que iba a ser una de esas noches en las que no pegaría ojo y tendría un pensamiento constante: la arena.

Después de horas y horas pensando en todo lo que pasaría, lo que me depararía el futuro, decidí levantarme de la cama al comprobar que no me estaba haciendo ningún bien y fui hasta el salón. Me senté en una de las ventanas y observé como había fuegos artiificiales en el cielo, el ruído de la gente en la calle, sus risas, carcajadas, su diversión. "Privilegiados", pensé yo. Eran bonios pero no tení humor ara disfrutarlo. Me centré en el silencio que tenía la casa, en el relax y la tranquilidad que transmitía. En ese momento, escuche pasos a lo lejos y supuse que serían presentimientos míos. Lo pensé hasta que una silueta apareció por detrás de las escaleras. Ahora tenía claro de quien eran esos pasos. Katniss Everdeen, la que no tenía miedo a nada, escapaba de las pesadillas y se acercaba hacia mi posición.

-¿Tampoco puedes dormir?-me preguntó.

Me limité a sacudir la cabeza.

-No me lo puedo creer. ¿Qué estarán celebrando?- preguntó Katniss mirando hacia el Capitolio, sus luces, sus risas y su alegría.-Escúchalos.

-Ya. Yo sólo… no qiero que me cambien.
-¿En qué sentido te cambiarian?
-No lo sé. Convirtiéndome en algo que no soy. Yo no quiero ser otra pieza de sus juegos, ¿sabes?
-¿Quieres decir que no vas a matar a nadie?
-No. Quiero decir, estoy seguro de que mataré a alguien cunado llegue el momento pero solo quero poder mostrarles, de alguna manera, que no les pertenezco. Si voy a morir, quiero morir siendo yo. ¿Tienes esa sensación?
-Si pero no de esa manera. Tengo una hermana….
-Sí, lo sé.

Y con esta conversación, nos quedamos en silencio mirando hacia el exterior en busca de alguna ayuda contra el miedo. 

Capítulo 13.


Me sentia como en el colegio cuando estaban a punto de dar una nota. Y no era muy distinto. Excepto porque no estabamos en el colegio. Hoy era ese dia en el que nos daban la ountuacion que habiamos recibido durante las pruebas y saldrian en la television publica lo que significa que todo el mundo sabra mi npta. Solo espero que la de Katniss estuviera mejor que la mia. Estabamos todos preparados en el salon para verlo. Empezaron con la imagen de Caesar comunicando lo que iba a suceder: "  Es la hora de dar comienzo a las puntuaciones que cada uno de nuestros tributos obtuvieron. Comenzaremos, como siempre por el Distrito 1. Y recordad que la nota más alta es un 11. Quien lo consiga tiene la mitad garantizado". Por un momento me puse a pensar que pasaria si obtuviera un 11. Algo ridículo porque lo que había hecho no llamaba nada la atención. Pero, ¿y si saliera mmi cara con un 11 bien grande al lado? Dentro de poco lo sabría….
Y es que el momento llego antes de lo esperado. Cuando recuperé la conciencia y puse atención ya estaban por el distrito 8. Como siempre, a partir de ahí, las notas solían bajar. Entre tanto pude averiguar las altas notas del 2 y del 4, algo esperado. El 9, el 10,… En el 11 las puntuaciones fueron medias y, por fin, llegaron al nuestro. El distrito 12. En ese momento apareció mi cara, con mi pelo rubio y mis ojos azules. Al cabo de unos segndos que se me hicieron eternos, ahí esta. ¡un 8! Mas de lo que me podia esperar. No me lo podia creer. ¿Así que pintarse una parte del cuerpo te hacia conseguir un 8? Increible. Pero aún no había terminado. Todavía faltaba Katniss. Apareció su cara en la pantalla sobre un fondo negro con su trenza perfectamente hecha y su cara preciosa. ¿Eso era un 11?¿En serio? Cuando aparecio en l apantalla todos los que estabamos en la habitacion (Katniss, Haymitch, Portia, Effie, cinna y yo) dimos saltos de alegria. La verdad es que tenia un sentimiento agridulce. Por un lado me alegraba de Katniss y su excelente nota pero, por otra, parecia ser yo el único que se laegraba de mi nota. Todos hicieron mas caso a Katniss. Era normal, ¿no?

Al cabo de un brindis y unas conversaciones basadas en las notas y en lo realizado por Katniss, Effie nos mando prepararnos para las entrevistas que tendrian lugar esa misma noche. ¿Qué iba a decri?¿Como iba a actuar? Ya sabia que habia practicado con Haymitch y a el le habia encantado mi postura pero, ¿y al publico?¿y a los patrocinadores? Esos eran los que me importaban y con los que podia contar una vez entrase en la arena. Me dirigi conPortia hacia una sala donde me retocaron el rubio de mi pelo, algo que yo creia que era un poco exagerado, y me echaron una especie de potingue que no habia visto en mivida y que, al parecer, te quitaba todas las imperfecciones. Despues trajo una bolsa que tenia dentro un traje negro, retocado con detalles en rojo y unos zapatos que me daba cosa llevarlos por miedo a romperlos. Eso me recordaba al desfile que habia tenido lugar dias atrás, no se cuantos. Habia sido enorme y habiamos sido el centro de atencion. Cinna nos habia preparado un traje excelente con fuego que no quemaba y cuando entramos en aquella gran sala, todo el publico se quedo atonito. Recuerdo lo bien que le quedaban a Katniss. Le hacia preciosa. Tambien me acuerdo de un pequeño detalle: cuando le acerue la mano para saludar ella me la aparto. Sin embargo, despues de otro intento, logre que me la cogiera. Las levantamos a la vez y ella levanto la otra donde tenia una rosa que el publico le habia lanzado. Habia sido increible. Aunque eso no durara tanto….

Me vesti, me prepare y nos dirigimos hasta la zona donde entrabamos al escenario. Como todo en los juegos, seria retransmitido. Cuando vi a Katniss bajar por aquellas escaleras con un vestido rojo, el pelo recogido y aquel recogido, unas mariposas se me metieron en el estomago y empezaron a revolotear com si algo les asustase. Nuestras miradas se acercaron y se acercaron mas todavia. Ella la retiro antes, como solia pasar, y se puso delante de mi. Como siempre, eramos los ultimos y, com de costumbre, yo era el ultimo. Entraron los tributos con diferetnets actitudes: reajados, creidos, sobrevalorados, chulos, miedosos, llorosos, tranquilos, nerviosos,….. Le toco el turno a Katniss. Yo lo observaba todo desde unas pantallas que teniamos ali dentro. Entro nerviosa, saludo y Caesar le dijo unas palabras que ella no logroó escuchar. El publico se rio y Caesar repitio la pregunta:

-Bueno Katniss, el Capitolio debe de ser un gran cambio, comparado con el Distrito 12. ¿Qué es lo que mas te ha impresionado desde que estas aquí?- le pregunto de nuevo Caesar.
-El estofado de cordero. Dijo Katniss contoda su elegancia. Esto logro hacer que el pubico volviese a reir y a disfrutar.
-¿El de ciruelas pasas?- le sigui el rollo Caesar- Oh, yo lo com sin parar.-se giro hacia el publico con la mano en el estomago- ¿No se me notara, no? Bueno, Katniss, cuando apareciste en la ceremonia inaugural se me paró el corazón, iteralmetne. ¿Qué te parecio aquel traje? -le pregunto Caesar refiriendose al de llamas.
-¿Quieres decir después de comprobar que no moría abrasada?. Dijo de forma natural.
-Sí, a partir de ahÍ.
-Pense que Cinna era un genio, que era el traje mas maravillsoo que habia visto y que no me podia creer que lo llevase puesto. Tampoco puedo creer que lleve este. En fin, ¡fijate!

Se levanto de su asiento y empezo a dar vueltas sobre si misma: ¡su traje llevaba llamas tambien! En la parte mas baja del vestido, que tambien era la de mayor volumen, salia una serie de llamas cada vez que daba una vuelta. El publico se quedo sorprendido y con la boca abierta.

-¡Oh, hazlo otra vez!¡No pares!
-Tengo que hacerlo.¡Me he mareado!- dijo Katniss con una mano en la cabeza.
-No te precupes, te tengo. No podemos dejar que sigas los pasos de tu mentor. No pasa nada, conmigo esta a salvo. Bueno, hablemos de la puntuacion: on-ce. Danos una pista de lo que pasó allí dentro.
-Ummm…Solo diré una cosa: creo que nunca habian visto nada igual.

Lo que habia hecho nos lo conto un dia en la cena bajo la atenta mirada de Effie y sus comentarios sobre su falta de respeto hacia los Vigilantes: les habia tirado una flecha al ver que no le estaban prestando atencioN. Por duerte solo le dio a una manzana que un cerdo sostenia en lo alto de una mesa.

-Nos estas matando. Detalles, detalles.
-Se supone que no puedo contar nada, ¿verdad?
-¡Asi es!-grita un Vigilante.
-Entonces volvamos al momento en que dijeron el nombre de tu hermana en la cosecha. Tú te presentaste voluntaria. ¿Nos puedes hablar de ella?

Ese tema le habia llegado a Katniss que estab apunto de soltar alguna que otra lagrima. Repiro y contesto:

-Se llama Prim, solo tiene doce años y la amo mas que a nada en el mundo.
-¿Qué te dijo despues de la cosecha?
-Me pidió que intentase ganar como pudiera.
-¿Y que respondiste?
-Le juré que lo haría.
-Seguro que sí. Lo seiento, nos hemos quedado sin tiempo. Te deseo la mejor de las suertes, Katniss Everdeen, tributo del Distrito 12.


Salio y era mi turno. Una azafata me dirigio hasta un pasillo iluminado desde donde podia ver a Caesar Flickerman. Lo segui y llegue al escenario.

-Dime, ¿todavia huelo a rosas?- le pregunto a Caesar tras una pregunta dirigida hacia la higiene del Capitolio. ME inclino para que puedea olerme. El acerca su nariz y me huele el cuello.
-¿Un chico guapo como tú?Tiene que haber una chica especial. Venga, ¿cómo se llama?

Dudo en contestar y finalmente digo:

-Bueno,…. Hay una chica. Llevo enamorado de ella desde que tengo uso de razon, pero estoy bastante seguro de que ella no sabia nada de mi hasta la cosecha.
-¿Tiene a otro?-pregunta interesado Caesar.
-No lo sé, pero les gusta a muchos chicos.
-Entonces te dire una cosa: gana y vuelve a casa. Asi no podra rechazarte, ¿eh?
-Creo que no funcionara, Caesar. Ganar…no ayudar en mi caso.
-¿Por qué no?

Dudaba en contestar esa pregunta ya que no estaba seguro de cómo encajaroa entre el publico.

-Poruqe,…-balbuceo nervioso- Porque...ella está aquí conmigo.

Capítulo 12.


Una sensación extraña es la que tuve cuando me desperté esa mañana. Una sensación que desearía no haber experimentado porque eso signficaría que hoy no tendría que ir a las pruebas que los Vigilantes hacen a todos los tributos para evaluarlos. Por lo cual, no estaría en los Juegos del Hambre. Pero no era así. No os recomiendo empezar el día pensando en las pruebas, en lo que pasará y lo que pensaran ahí dentro cada uno de los ojos que me estarán mirando fijamente en cada uno de mis ejercicios. Ese día en el desayuno Hyamitch me dió un consejo muy valioso, al igual que a Katniss: "Id a la actividad donde os encontreis más cómodos y sorprended ahí dentro. Katniss seguro que hay un arco para ti. Asegúrate de cogerlo y usarlo como sólo tú sabes. Peeta, habrá algo de peso que podrás lanzar y pinturas para exhibir lo bien que puedes camuflarte. Este es el momento más importante de los Juegos ya que, dependiendo de la nota que saqueis, los patrocinadores os desearán y os ayudarán en todo lo que necesiteis o, simplemente, se olvidarán de vosotros y no arriesgarán nada.Suerte."
Estábamos todos los tributos en fila por orden de Distrito e iban primero las chicas y después los chicos. A medida que entraban, no volvían a salir. No nos veíamos las caras después de hacer las pruebas, aglo que se agradecía en el caso de hacerlo torpemente. Todo esto significaaba que yo mismo sería el último que se exhibiría en esa sala y que ya habrían visto suficiente como para fijarse en mí. Ya estarían cansados y fascinados por cualquiera de los otros tributos. Cuando entró el joven grande y de color del Distrito 11, nos quedamos Katniss y yo sentados en el bancodonde debías esperar. Intercambiamos miradas donde se podía leer el miedo de nosotros dos, dos chicos del mismo distrito que, en un momento determinado, deberíamos matarnos y la suerte que nos deseabamos a través de esos ojos grises y esos ojos azules. Era lo único que podíamos hacer en esa situación. 
Cuando pensaba que faltaba poco, abrieron la puerta y un joven bajito y calvo gritó el nombre que siempre me había encantado y que podría pronunciar en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia: Katniss Everdeen. Se levantó con miedo, se dirigió a la puerta y, antes de entrar, giró su cabeza hacia mi posición y me echó una de esas miradas que nunca olvidaría: "suerte". Era lo mejor que podría haber hecho, así que yo le respondí con otra mirada de gracias. Después, desapareció tra esa puerta donde se vislumbraba una luz sintética.
Pasarían unos treinte minutos aproximadamente, o eso me parecía a mí, hasta que el mismo hombre que había llamado a todos los demás tributos dijo mi nombre. Peeta Mellark, algo que se podría haber ahorrado ya que era el único que permanecía en aquella sala. Cuando entré el hombre siguió mis pasos muy dde cerca. Cuando estuve dentro del todo, divisé a los Vigilantes en lo alto de la habitación degustando un buen cerdo y con cara de asustados y miedoso. ¿Qué habría hecho Katniss para que estuviesen asó?¿Y si era una de sus artimañas para que consiguiera menos puntuación y, por lo tanto, menos patrocinadores? Retiré la idea en el mismo momento en el que la pensé. No me podía creer lo que acababa de pensar. Cogí una bola pesada y la lancé no muy lejos de mi posición. La segunda se deslizó a unos veinte metros. Supuse que estaba bien y me sirigía hacia la pintura. Después de pensar que podría hacer para sorprenderlos, me pinté la pierna como si fuera piedra seca y fracturada. Cuando ya lo hice, me mandaron salir de esa habitación. Ahora solo quedaba esperar,...


Capítulo 11.


Ahora sabía a lo que se refería Portia con las sesiones de preparación para las entrevsitas. Ahora era consciente de lo que pasaban todos los trobutos para estar radiantes el día de las entrevistas. A partir de ese momento, mi relación con Katniss fue a peor. Casi nunca nos veíamos ya que pasábamos más tiempo con nuestros diseñadores para diseñar la ropa, después distintos horario tanto con Haymitch como con Effie. El ritmo era agotadro y al final del día lo único que deseaba era acostarme y que los días pasasen rápidos y fugaces. 
Diseñar la ropa no era tarea fácil pero prepararme estéticamente sí que lo era. Depilarme de arriba a abajo para que no me quedase ni un solo pelo era lo más doloroso. Además, siendo rubios como los míos, tampoco había tanta diferencia. Pero era el Capitolio y eso no era suficiente. Luego pasaron a a mi pelo. Menos mal que le gustaba y tan solo le dio reflejos todavía más rubios y me lo peinaron para atrás con una sustancia pegajosa que me echaron por el pelo y a la que llamaron bastantes veces como bomina, o algo así. 
Con tanto ajetreo los días pasaron volando. No me enteré y tocó entrenarse con la atenta mirada de los Vigilantes. Nos reunieron a todos en una especia de gimnasio con diferentes objetos para resaltar nuestras habilidades. Haymitch nos habñia dicho en más de una ocasión: "no enseñeis vuestras habilidades más fuertes. Eso dejadlo para cuando os examinen por separado". Por lo tanto, yo me entrenaría en aparatos que no hubiera visto en mi vida y Katniss evitaría los arcos. 
Probé con los cuchillos, con la escalada, con los nudos, con las espadas,... Hasta que llegué a la cuerda y comencé a subirla. Llegó un momento en el que me quedé sin fuerza y me caí al suelo. En ese instante apareció Katniss:
-Vete a las pruebas de peso.
-Pero Haymmitch dijo que...
-No me importa lo que dijo. Se están relamiendo el verte. 
Tenía razón. Los tributos de los distritos 2 y 4 se estaban riendo de lo patoso que era con esas cosas. Así que hice caso a Katniss y me dirigí hacia un puesto que tenía grandes bolas pesadas de metal. Bajo la atenta mirada de los demás tributos, cogí una, respiré hondo y la lancé con todas mis fuerzas. No me había dado cuenta hacia dónde la había enviado hasta que dio en un stan con flechas que hicieron un estruendo horroroso cuando llegaron al suelo. Los que ates se estaban riendo, ahora apartaban la mirada. Le dediqué una mirada a atniss donde se podía leer un "gracias". Ella me respondió con una de esas sonrisas que solo ella sabía poner.
Probé mas stans y encontré uno con pinturas. Estaba emocionado porque era otra de mis estupendas habilidades. Empecé a mezclar colores y a coger pinceles de diferentes grosores para pintarme la mano. No sé cuanto tiempo pasaría cuando llegó Katniss:
-Creo que tienes una sombra- le dije yo señalando con la cabeza una niña de 8 años que se escondía detras de una columna.
-Ah, sí. Lleva siguiendome desde que entre en este sitio.
En ese momento, sonó una campana que indicaba el fin del entrenamiento. Mañana ya sería las pruebas individuales delante de los Vigilantes. ¿Que pasaría? No lo sabía, prefería dormir y averiguarlo a su debido tiempo...