Ella me mira. Yo la
miro. Miradas desesperadas por encontrar algún apoyo. Por descubrir otra alma
desesperada, por huír de aquella pesadilla. Sus ojos grises y los míos azules
se encuentran en el ascensor mientras ella me dice algo. Intento leerle los labios
pero soy incapaz de separar la mirada de aquel océano de sensaciones y
sentimientos: miedo, arrepentimiento, preocupación, nerviosismo, fuerza. Me
pregunto que verá ella en los míos. Probablemente sería miedo, amor, tristeza,… Todo era demasiado complicado para decírselo
ahora. Pero encontraría el momento y el lugar apropiado….
Había atravesado ya
todo el pasillo y estábamos en el interior del ascensor que desvelaba que
estamos en la cuarta planta del Edificio de Justicia. Durante ese cruce de
miradas, Effie explica el itinerario:
-Bueno… Comenzaremos
por llevaros al tren y después os reuniréis con vuestro tutor. ¿Lo
conocéis?-obviamente sabía que era el borracho que esa mañana se había tirado
del escenario: Haymitch Abernathy. -No os preocupéis por lo que habéis
presenciado esta mañana. No es nada.-Sabía que intentaba relajarnos, pero no
funcionaba. En el distrito 12 ya tenía fama de ebrio. Era más probable que
pasase lúcido 1 hora al día.- Llegaremos al tren en quince minutos después de
coger el coche amarillo que está ahí- y señala una especie de taxi que no se
dejaban ver en nuestro distrito por la falta de capital para poder usarlo. Era
bastante amplio pero no creía que fuera tan rápido. Yo ya había ido una vez a
la estación para despedir a mi abuelo la última vez que nos vino a visitar. La
verdad es que a mi me había llevado unas dos horas llegar.
Atravesamos toda la
plaza y allí estaba brillante y reluciente el coche encargado de trasladarnos.
Dejé que se subieran primero las chicas y, por último, entré yo, de tal modo
que Effie estaba situada en el medio y no me permitía ver la expresión de Katniss.
A medida que nos alejábamos de mi antiguo hogar al que no volvería me saltaron
las lágrimas. No podía evitarlo. Había vivido allí toda mi vida. Dejarlo de
repente destinado a morir era lo peor que podría pasar. Y estaba pasando.
Recordaba toda mi infancia recorriendo las calles mientras jugaba o saltaba con
mis compañeros, los paseos a media mañana todos los domingos con mi padre, las
visitas de mi abuelo, como íbamos a pescar un rato largo, los caminos que me
llevaban a la escuela cada mañana, los vecinos que venían cada día a la
panadería en busca de alimento, las veces que vi a Katniss abandonar su casa
para ir a cazar, cuando iba con su vestido rojo de vuelta a casa después de un
duro día de colegio,…. En ese momento, noto una mirada punzante que viene de mi
lado derecho. Giro la cabeza y ahí está ella, observándome como si fuera la
primera vez que me viera llorar, y probablemente lo era. Ella llevaba una
coraza de seriedad y enfado que le podía pasar desapercibida a todo el mundo, a
todo el mundo menos a mí. Sabía lo que sentía en esos momentos. ¿Quién le
llevaría comida a su familia cuando ella no estuviera? Probablemente Gale,
pensé yo. ¿Quién ayudará a Prim cuando tenga pesadillas todas las noches?
Porque ahora iba a tenerlas todas y cada de una de las noches de su vida.
Avanzábamos bastante
rápido para lo que yo estaba acostumbrado. Effie tenía razón: llegamos en
quince minutos. Era increíble. Bajamos del taxi y unos pocos pasos después ya
estábamos en frente de la puerta del tren. Como de costumbre, las dejé pasar
primero. Una vez dentro, Effie nos llevó a un salón y nos dijo:
-En unos momentos
llegará Haymitch. No os preocupéis si está un poco borracho. Me prometió
dejarlo cuando comenzaran los Juegos. Y será ebrio pero nunca rompe sus
promesas. Es un hombre de palabras. .se dio la vuelta y se marchó por donde
había venido.
En ese momento, miré
a Katniss.
-¿Conoces a
Haymitch?-no obtuve respuesta. -Oye, yo tampoco deseé esto.
-Ahh, yo sí. -dijo
en tono borde, tal y como la conocía. A veces me preguntaba que había visto en
ella.-Lo siento. No te mereces que te hable así.-Ahora lo sabía.-Lo vi varias
veces en el bar de Joe, ¿sabes dónde está? Al lado de la Aldea de los Vencedores.
-Sí. Lo recuerdo.
-Pero nada más. No
sé como llegó a ganar sus juegos.
-Antes no sería un
borracho. Estoy preocupado por como será
en su papel de tutor. Tendrá que conseguir patrocinadores….
En ese mismo
instante, entra dando tumbos en la habitación con una botella plateada en la
mano. No me lo podía creer. ¡Está borracho! La que nos espera….
No hay comentarios:
Publicar un comentario