Cuando llegamos, me
encontre ante u edificio desconocido para mi hasta ese momento. La hora habia
llegado y yo todavia no estaba preparado. Pero no podia hacer nada. Asi que me
emntalice de lo que pasaria en los dias siguientes. Me llevaron a una habitacion
sin ninguna abertura, excepto la puerta: ni ventanas, ni ventilacion, solo un
tbuo grande que supongo que llevaria a la superficie y por el que desapareceria
yo echando mi futuro a la suerte de los Vigilantes. Portia esaba detrás de mi y
me abrazo lo mas fuerte que pudo.
-Cuidate mucho,
Peeta. Ya has hecho suficiente pero te queda un poco mas.
-No lo conseguire.
-¿Cómo lo
sabes?¿Acaso te vas a rendir al Capitolio? Ese no es el chico que vino aquí
hace unos dias.
-Sabes igual de
beien que yo, que soy una de sus marionetas y uno de los entretenimientos de
esas personas que se quedan mirando las pantallas esperando que alguno de
nsotros muera. ¡Ojala les pasara a ello! Asi lo podrian experimentar.
-Ya lo sé. Pero no
puedes hacer nada en contra de eso. Solo puedes ganar esto y demostrarle a todo
Panem quien es el verdadero Peeta Mellark.
-Gracias-le dije con
una sonrisa de agradecimietno y al mismo tiempo de miedo.- Te echare de menos.
-Yo si que te voy a
echar de menos. Ven aquí.-Me cogio de la chaqueta y me dio un abrazo todavia
mas caluroso y cariñoso que el anterior. ¡Como adoraba a esa mujer!
En ese momento, sono
una campana emitiendo un sonido perturbador, como aqel que sonaba en la escuela
para indicar que se habia acabado la jornada. Ahora lo entendia: se acababa mi
jornada fácil. Comenzaban los Septuageismo Cuarto Juegos del Hambre.
El tubo que habia
visto al entrar, comenzo a girar y se abrio una abertura para que me pusiera
dentro. Despues de darle un beso a Portia, entre alli dentro y le salude con la
mano mientras ella se echaba a llorar. En ese momento, la plataforma empezo a subir
lentamente, o eso me lo parecio a mi, y acabe en una zona verde con una tienda
que tenia mochilas con numeros. Supuse que deberiamos ir a por ellas. Ademas,
estaban ordenadas: algunas de ellas estaban demasiado cerca y a la vista por lo
que supuse que serian productos de baja necesidad y que lo sverdaderamente
vitales estarían al fondo, alli dentro. Era como un agujero negro: no se veia
lo que escondia alli dentro. En alguna ocasión Haymith nos habia hablado de la
cantidad de trampas que colocaban por alli cerca y de cómo la mayoria de
tributos picaban y morian alli mismo: por una trampa o por los otros compañeros. Ahora solo estaba en busca de una ternza de
color marrón y de la persona que la llevaba en el pelo. Mire uno a uno a las
personas que podian matarme de un momento a otro. En ese momento, me acorde de
los tributos del Distrito 4 y 2. Eran el doble de alos que yo, con mas musculo
del que podia imaginarme. Estaba perdido, cual cerdo en el matadero: preparado
para cualqueir cosa que pasara.
De alguna parte del
bosque, se escucho una voz: el presiente
Snow al habla. No preste demasiada atencion a lo que decia, ya que el sonido de
su voz me inquietaba. Y, por fin, la encontre. Estaba justo al otro lado del
circulo que formabamos todo slo stributos. Asustada pero guapa. Eso no
importaba ahora. Empezaron a sonar campanas y de la tienda aparecieron numeros:
3…(mire a Katniss detenidamente a los ojos, igual que ella a mi), 2…(podia
leerle el pensamieno y sabia lo que estaba pensando: corer lo que mas pudiera
para conseguir alguna bolsa, asi que le negue con la cabeza), 1….(todos los
tributos empezaron a correr hacia la tienda,
incluida Katniss. ¡Mierda! Ya no la encontraria en todo el bosque).
Corri en direccion a
los arboles mas frondoso para ponerme a cubierto y con l aimagen de Katniss
corriendo haci ala muerte, me perdi entre toda esa masa verde….
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