viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo 16.


Cuando llegamos, me encontre ante u edificio desconocido para mi hasta ese momento. La hora habia llegado y yo todavia no estaba preparado. Pero no podia hacer nada. Asi que me emntalice de lo que pasaria en los dias siguientes. Me llevaron a una habitacion sin ninguna abertura, excepto la puerta: ni ventanas, ni ventilacion, solo un tbuo grande que supongo que llevaria a la superficie y por el que desapareceria yo echando mi futuro a la suerte de los Vigilantes. Portia esaba detrás de mi y me abrazo lo mas fuerte que pudo.

-Cuidate mucho, Peeta. Ya has hecho suficiente pero te queda un poco mas.
-No lo conseguire.
-¿Cómo lo sabes?¿Acaso te vas a rendir al Capitolio? Ese no es el chico que vino aquí hace unos dias.
-Sabes igual de beien que yo, que soy una de sus marionetas y uno de los entretenimientos de esas personas que se quedan mirando las pantallas esperando que alguno de nsotros muera. ¡Ojala les pasara a ello! Asi lo podrian experimentar.
-Ya lo sé. Pero no puedes hacer nada en contra de eso. Solo puedes ganar esto y demostrarle a todo Panem quien es el verdadero Peeta Mellark.
-Gracias-le dije con una sonrisa de agradecimietno y al mismo tiempo de miedo.- Te echare de menos.
-Yo si que te voy a echar de menos. Ven aquí.-Me cogio de la chaqueta y me dio un abrazo todavia mas caluroso y cariñoso que el anterior. ¡Como adoraba a esa mujer!

En ese momento, sono una campana emitiendo un sonido perturbador, como aqel que sonaba en la escuela para indicar que se habia acabado la jornada. Ahora lo entendia: se acababa mi jornada fácil. Comenzaban los Septuageismo Cuarto Juegos del Hambre.

El tubo que habia visto al entrar, comenzo a girar y se abrio una abertura para que me pusiera dentro. Despues de darle un beso a Portia, entre alli dentro y le salude con la mano mientras ella se echaba a llorar. En ese momento, la plataforma empezo a subir lentamente, o eso me lo parecio a mi, y acabe en una zona verde con una tienda que tenia mochilas con numeros. Supuse que deberiamos ir a por ellas. Ademas, estaban ordenadas: algunas de ellas estaban demasiado cerca y a la vista por lo que supuse que serian productos de baja necesidad y que lo sverdaderamente vitales estarían al fondo, alli dentro. Era como un agujero negro: no se veia lo que escondia alli dentro. En alguna ocasión Haymith nos habia hablado de la cantidad de trampas que colocaban por alli cerca y de cómo la mayoria de tributos picaban y morian alli mismo: por una trampa  o por los otros compañeros.  Ahora solo estaba en busca de una ternza de color marrón y de la persona que la llevaba en el pelo. Mire uno a uno a las personas que podian matarme de un momento a otro. En ese momento, me acorde de los tributos del Distrito 4 y 2. Eran el doble de alos que yo, con mas musculo del que podia imaginarme. Estaba perdido, cual cerdo en el matadero: preparado para cualqueir cosa que pasara.

De alguna parte del bosque, se escucho una voz:  el presiente Snow al habla. No preste demasiada atencion a lo que decia, ya que el sonido de su voz me inquietaba. Y, por fin, la encontre. Estaba justo al otro lado del circulo que formabamos todo slo stributos. Asustada pero guapa. Eso no importaba ahora. Empezaron a sonar campanas y de la tienda aparecieron numeros: 3…(mire a Katniss detenidamente a los ojos, igual que ella a mi), 2…(podia leerle el pensamieno y sabia lo que estaba pensando: corer lo que mas pudiera para conseguir alguna bolsa, asi que le negue con la cabeza), 1….(todos los tributos empezaron a correr hacia la tienda,  incluida Katniss. ¡Mierda! Ya no la encontraria en todo el bosque).

Corri en direccion a los arboles mas frondoso para ponerme a cubierto y con l aimagen de Katniss corriendo haci ala muerte, me perdi entre toda esa masa verde….

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