viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo 11.


Ahora sabía a lo que se refería Portia con las sesiones de preparación para las entrevsitas. Ahora era consciente de lo que pasaban todos los trobutos para estar radiantes el día de las entrevistas. A partir de ese momento, mi relación con Katniss fue a peor. Casi nunca nos veíamos ya que pasábamos más tiempo con nuestros diseñadores para diseñar la ropa, después distintos horario tanto con Haymitch como con Effie. El ritmo era agotadro y al final del día lo único que deseaba era acostarme y que los días pasasen rápidos y fugaces. 
Diseñar la ropa no era tarea fácil pero prepararme estéticamente sí que lo era. Depilarme de arriba a abajo para que no me quedase ni un solo pelo era lo más doloroso. Además, siendo rubios como los míos, tampoco había tanta diferencia. Pero era el Capitolio y eso no era suficiente. Luego pasaron a a mi pelo. Menos mal que le gustaba y tan solo le dio reflejos todavía más rubios y me lo peinaron para atrás con una sustancia pegajosa que me echaron por el pelo y a la que llamaron bastantes veces como bomina, o algo así. 
Con tanto ajetreo los días pasaron volando. No me enteré y tocó entrenarse con la atenta mirada de los Vigilantes. Nos reunieron a todos en una especia de gimnasio con diferentes objetos para resaltar nuestras habilidades. Haymitch nos habñia dicho en más de una ocasión: "no enseñeis vuestras habilidades más fuertes. Eso dejadlo para cuando os examinen por separado". Por lo tanto, yo me entrenaría en aparatos que no hubiera visto en mi vida y Katniss evitaría los arcos. 
Probé con los cuchillos, con la escalada, con los nudos, con las espadas,... Hasta que llegué a la cuerda y comencé a subirla. Llegó un momento en el que me quedé sin fuerza y me caí al suelo. En ese instante apareció Katniss:
-Vete a las pruebas de peso.
-Pero Haymmitch dijo que...
-No me importa lo que dijo. Se están relamiendo el verte. 
Tenía razón. Los tributos de los distritos 2 y 4 se estaban riendo de lo patoso que era con esas cosas. Así que hice caso a Katniss y me dirigí hacia un puesto que tenía grandes bolas pesadas de metal. Bajo la atenta mirada de los demás tributos, cogí una, respiré hondo y la lancé con todas mis fuerzas. No me había dado cuenta hacia dónde la había enviado hasta que dio en un stan con flechas que hicieron un estruendo horroroso cuando llegaron al suelo. Los que ates se estaban riendo, ahora apartaban la mirada. Le dediqué una mirada a atniss donde se podía leer un "gracias". Ella me respondió con una de esas sonrisas que solo ella sabía poner.
Probé mas stans y encontré uno con pinturas. Estaba emocionado porque era otra de mis estupendas habilidades. Empecé a mezclar colores y a coger pinceles de diferentes grosores para pintarme la mano. No sé cuanto tiempo pasaría cuando llegó Katniss:
-Creo que tienes una sombra- le dije yo señalando con la cabeza una niña de 8 años que se escondía detras de una columna.
-Ah, sí. Lleva siguiendome desde que entre en este sitio.
En ese momento, sonó una campana que indicaba el fin del entrenamiento. Mañana ya sería las pruebas individuales delante de los Vigilantes. ¿Que pasaría? No lo sabía, prefería dormir y averiguarlo a su debido tiempo...

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