Ahora sabía a lo que
se refería Portia con las sesiones de preparación para las entrevsitas. Ahora
era consciente de lo que pasaban todos los trobutos para estar radiantes el día
de las entrevistas. A partir de ese momento, mi relación con Katniss fue a peor.
Casi nunca nos veíamos ya que pasábamos más tiempo con nuestros diseñadores
para diseñar la ropa, después distintos horario tanto con Haymitch como con
Effie. El ritmo era agotadro y al final del día lo único que deseaba era
acostarme y que los días pasasen rápidos y fugaces.
Diseñar
la ropa no era tarea fácil pero prepararme estéticamente sí que lo era.
Depilarme de arriba a abajo para que no me quedase ni un solo pelo era lo más
doloroso. Además, siendo rubios como los míos, tampoco había tanta diferencia.
Pero era el Capitolio y eso no era suficiente. Luego pasaron a a mi pelo. Menos
mal que le gustaba y tan solo le dio reflejos todavía más rubios y me lo
peinaron para atrás con una sustancia pegajosa que me echaron por el pelo y a
la que llamaron bastantes veces como bomina, o algo así.
Con
tanto ajetreo los días pasaron volando. No me enteré y tocó entrenarse con la
atenta mirada de los Vigilantes. Nos reunieron a todos en una especia de
gimnasio con diferentes objetos para resaltar nuestras habilidades. Haymitch
nos habñia dicho en más de una ocasión: "no enseñeis vuestras habilidades
más fuertes. Eso dejadlo para cuando os examinen por separado". Por lo
tanto, yo me entrenaría en aparatos que no hubiera visto en mi vida y Katniss
evitaría los arcos.
Probé
con los cuchillos, con la escalada, con los nudos, con las espadas,... Hasta
que llegué a la cuerda y comencé a subirla. Llegó un momento en el que me quedé
sin fuerza y me caí al suelo. En ese instante apareció Katniss:
-Vete a
las pruebas de peso.
-Pero
Haymmitch dijo que...
-No me
importa lo que dijo. Se están relamiendo el verte.
Tenía
razón. Los tributos de los distritos 2 y 4 se estaban riendo de lo patoso que
era con esas cosas. Así que hice caso a Katniss y me dirigí hacia un puesto que
tenía grandes bolas pesadas de metal. Bajo la atenta mirada de los demás
tributos, cogí una, respiré hondo y la lancé con todas mis fuerzas. No me había
dado cuenta hacia dónde la había enviado hasta que dio en un stan con flechas
que hicieron un estruendo horroroso cuando llegaron al suelo. Los que ates se
estaban riendo, ahora apartaban la mirada. Le dediqué una mirada a atniss donde
se podía leer un "gracias". Ella me respondió con una de esas
sonrisas que solo ella sabía poner.
Probé
mas stans y encontré uno con pinturas. Estaba emocionado porque era otra de mis
estupendas habilidades. Empecé a mezclar colores y a coger pinceles de
diferentes grosores para pintarme la mano. No sé cuanto tiempo pasaría cuando
llegó Katniss:
-Creo
que tienes una sombra- le dije yo señalando con la cabeza una niña de 8 años
que se escondía detras de una columna.
-Ah, sí.
Lleva siguiendome desde que entre en este sitio.
En ese
momento, sonó una campana que indicaba el fin del entrenamiento. Mañana ya
sería las pruebas individuales delante de los Vigilantes. ¿Que pasaría? No lo
sabía, prefería dormir y averiguarlo a su debido tiempo...
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