Cuando sonó la
campana que avisaba del final de mi entrevista, me esperaba otra reacción de
Katniss. Al fin y al cabo, eacababa de declarame. Quizás no fuera el mejor
momento, pero podría haberse ido sin enterarse. Me esperaba un abrazo, un
"yo tambien" o, en el caso contrario, un"yo no siento lo mismi
pero gracias de todas formas". Algo amable. Aunque me habia olvidado que
se trataba de Katniss Everdeen. Justo cuando salí por la puerta, Katniss me
cogió del cuello de mi camisa y me pmpujó hacia la pared poniendome su brazo a
la altura de mi cuello, casi dejándome sin respiración, mientras decía:
-¿Cómo te
atreves?¿Es uno de tus trucos?
Yo no daba crédito
y, al parecer, tampoco Effie. Estaba con la boca abierta y los ojos como
platos. Sabía lo que nos esperaba luego: un sermón de Effie Trinket sobre la
educaión. La verdad es que la culpa no habçia sido mía.
Mientras dos
gusrdias y Haymitch, apartaban a Katniss de mi y nos subían haci nuestro
piso,el resto de tributos allí concentrados nos miraban alucinados y
cuchicheando con sus compañeros. Siendo vergonzoso como yo, lo pase mal.
Cuando llegamos a la
plant 12, correspondiente a nuestro distrito, Effie comenzó a hablar con un
tono entre indignación y vergüenza:
-¿Cómo os atreveis a
hacer ese numerito en medio de todos los demás tributos?Ya os pasé,
sobretodo a ti Katniss, los de los
Vigilantes, pero esto es demasiado. No sé que más puedo hacer con vosotros. Veo
que aprendeis del ejemplo de vuestro tutor. Dijo señalando a Haymitch-. Si eso
es lo que quereis adelante, que os vaya bien.
Y con sus taconeo
característico, su look naranja y su peinado estrafalario, salió de aquella
habitación dejándonos a todos en un sumiso silencio. No nos movimos hasta estar
seguros de que no volvería a entrar por esa puerta. Una vez que nos dimos por
vencidos, nuestro tutor comenzó:
-Id a vuestros
cuartos. Cenaremos en poco tiempo.- dijo con tono triste, como aprovando lo que
Effie había dicho. En el fondo, los dos tenían razón: había sido un
comportamiento vergonzoso. Pero, por otra parte, yo no había tenido nada que
ver con ninguno de los dos incidentes.
Me fui a mi cuarto
pensando que al día siguiente no volvería a ver esos edificios, disfrutar de
esas comodidades, ver a Haymitch, Effie, Portia,… Mañana todo lo buena acabaría
y se avecinaría una tormenta para los veinticuatro desafortunados con mala suerte
sacados de doce urnas diferentes, en distintos lugares de todo Panem. Me pegué
na ducha, y salí como nuevo. Cuando miré el reloj, me di cuenta de que era la
hora de la cena. Cunado llegué ya estaban todos sentados en la mesa con caras
de tristeza: sería la última cena todos juntos. La cena pasó por un silencio
constante interrumpido por algunos aclaramientos de garganta de Haymtch, algún
comentario con respecto a la comida y el ruído de los tenedores chocando con
los platos. La verdad que estaba todo muy rico.
Cuando acabamos,
vinieron los criados y, mientras lo recogían todo, nosotros nos levantábamos y
nos dirigíamos a las habitaciones. Cuando legué a la mía me inundó el pánico y
sabía que iba a ser una de esas noches en las que no pegaría ojo y tendría un pensamiento
constante: la arena.
Después de horas y
horas pensando en todo lo que pasaría, lo que me depararía el futuro, decidí
levantarme de la cama al comprobar que no me estaba haciendo ningún bien y fui
hasta el salón. Me senté en una de las ventanas y observé como había fuegos artiificiales
en el cielo, el ruído de la gente en la calle, sus risas, carcajadas, su
diversión. "Privilegiados", pensé yo. Eran bonios pero no tení humor
ara disfrutarlo. Me centré en el silencio que tenía la casa, en el relax y la
tranquilidad que transmitía. En ese momento, escuche pasos a lo lejos y supuse
que serían presentimientos míos. Lo pensé hasta que una silueta apareció por
detrás de las escaleras. Ahora tenía claro de quien eran esos pasos. Katniss
Everdeen, la que no tenía miedo a nada, escapaba de las pesadillas y se
acercaba hacia mi posición.
-¿Tampoco puedes
dormir?-me preguntó.
Me limité a sacudir
la cabeza.
-No me lo puedo
creer. ¿Qué estarán celebrando?- preguntó Katniss mirando hacia el Capitolio,
sus luces, sus risas y su alegría.-Escúchalos.
-Ya. Yo sólo… no
qiero que me cambien.
-¿En qué sentido te
cambiarian?
-No lo sé.
Convirtiéndome en algo que no soy. Yo no quiero ser otra pieza de sus juegos,
¿sabes?
-¿Quieres decir que
no vas a matar a nadie?
-No. Quiero decir,
estoy seguro de que mataré a alguien cunado llegue el momento pero solo quero
poder mostrarles, de alguna manera, que no les pertenezco. Si voy a morir,
quiero morir siendo yo. ¿Tienes esa sensación?
-Si pero no de esa
manera. Tengo una hermana….
-Sí, lo sé.
Y con esta
conversación, nos quedamos en silencio mirando hacia el exterior en busca de
alguna ayuda contra el miedo.
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