viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo 18


Capitulo 18

Aunqeu Katniss estuviera preocupada por mi, aún podíamos morir los dos o uno de nosotros. Obviamente haría todo lo posible para que fuera yo, pero si no pudiera... Preferia no pensar en ello. Me comí la sopa y Katniss salió fuera a tomar un poco el aire. No sabía si era una mentira para escapar y dejarme solo o para comprobar que no había nadie fuera. Lo que si tenía seguro es que cunado entró se acostó junto a mi y se apoyó en mi pecho para dormir mas seguro, o al menos eso pensaba yo. Por la noche era cunado mas me dolia la pierna y por eso me venían de nuevo pesadillas a la cabeza. Con el dolor, eran peor. En una de ellas, me desperté sudado y temeroso, asta que vi a Katniss frente a mi con cara de preocupacion. Ahora me empezaba a preocupar sobre lo que habria dicho mientras dormia.
-¿Has tenido una pesadilla? ¿Como logras que se te pasen?
-Suelen ser sobre perderte y, cuando te veo acostada a mi lado, no tengo de que preocuparme.
Entonces, volvimos a conciciliar el sueño. Bueno, realmente ella porque yo no era capaz de pegar ojo por culpa de la fiebre. Cuando Katniss se dio cuenta, me besó lentamente. Esta vez habia sido ella la primera en arrimarse. Normalmente era yo el que probaba suerte o el que, por lo menos, intentaba un acercamiento hacia ella. Pero esta vez habia sido al contrario. Hasta pense que, por culpa de la fiebre, estaba delirandoy todo eran imaginaciones mias. Pero no. Cunado me dio el beso noté que era real. Lo sentia en mi piel y, por fin, podia decir a voz de grito: ¡HE BESADO A KATNISS EVERDEEN! Pero gracias a los dolores que sufría, no era posible. 
En ese momento, sonó una campana y una voz del Capitolio informó de que al día siguiente se haría una especie de "tienda" con las provisiones necesarias para algunos tributos. Lo primero que pensé fue que seguro estab ami medicina pero que ni yo ni Katniss iría por ella. No dejaria que Katniss se enfrentara ella sola a semejante batalla en la que estaba destinada a morir, a pesar sus caracteristicas.
Katniss me miró conganas de ir y salvarme. Yo la miré con cara de "nni se te ocurra". Ella dijo:
-Seguro que está tu medicina.
-No te voy a dejar ir sola.
-Pero si está podría salvarte.
-¡NO!
-Esta bien. Duerme un poco- me contestó ella.
Me quede dormido muy pronto y, cunado me desperte horas mas tarde, Katniss se habia ido. Queria pensar que a coger algo de comida pero, estaba seguro de que habria hecho caso al señor del capitolio. Durante el timepo que pase solo, que fue mucho , me puse a pensar que los riesgos podrian aumentar ahora. Primero, porque no sabia como me iba a defender con la pierna mal y con fiebre. Segundo, porque, aprovechando el campamento de sangre que se daría, los tributos que no necesitaran nada, aprivecharian la situacion.Y, por ukltimo, porque me parecia muy raro que solo a nosotros se nos hubiera ocurrido la idea de escondernos en aquella cueva que estaba a la vista de los mas perspicaces. Todavia no sabia como nadie nos habia encontrado todavia. Eso era una cuestion que solucionariamos dentro de poco, suponia.
Luego me puse a pensar en que estaria pasando Katniss para alcanzar su medicina. Donde estaban sus arcos, no habia nada, por lo que tendria muchas mas posibilidades que sine llos. Si apreciera cualquier tributo del Distrito 2 y 4, sus posibilidades serian pocas, por no decir que no tenia ninguna. Sinembargo, confiaba en que llegara sana y salva a esta cueva en poco tiempo. Todavia recordaba como ella se habia abalanzado sobre mi y sus labios rozaban los mios. En ese momento, escuchñe ruídos fuera. O era Katniss de vuelta, que en ese caso no habria ningun problema, o era otro tributo que habia tenido la misma idea que ellos y, en ese caso, ya no seria tan facil. Se acercaban despacio y eso me inquieto aun mas, si es que se podia. Queria que fuera Katniss, Queria que fuera ella. Y, efectivamente, alli entraba ella sana y salva, salvo por una herida en la frente. Sin embargo, la veia bien fisicamente. sin ningun daño mayor, Lo primero que hizo fue hecharme la pomada por mi pierna. En el momento, el dolor cedió y senti un gran frescor en la parte baja de mi muslo. Luego, yo mismo insisti en que aprovechara esa crema para su corte. Como se resistia, porque si no no seria Katniss Everdeen, cogi un poco con los dedos indice y corazon y se la unte despacio por la herida. La verdad es que setnaba mu bien para cualquier herida y, mas, si te le ehcaba la mujer de la que estabas enamorado. 
Y, asi, entre caricias y risas, nos volvimos a dormir en la oscuridad de esa oscura cueva, con un amor superior a cualquier que hubiera existido en la faz de la tierra.

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