Capitulo 18
Aunqeu
Katniss estuviera preocupada por mi, aún podíamos morir los dos o uno de
nosotros. Obviamente haría todo lo posible para que fuera yo, pero si no
pudiera... Preferia no pensar en ello. Me comí la sopa y Katniss salió fuera a
tomar un poco el aire. No sabía si era una mentira para escapar y dejarme solo
o para comprobar que no había nadie fuera. Lo que si tenía seguro es que cunado
entró se acostó junto a mi y se apoyó en mi pecho para dormir mas seguro, o al
menos eso pensaba yo. Por la noche era cunado mas me dolia la pierna y por eso
me venían de nuevo pesadillas a la cabeza. Con el dolor, eran peor. En una de
ellas, me desperté sudado y temeroso, asta que vi a Katniss frente a mi con
cara de preocupacion. Ahora me empezaba a preocupar sobre lo que habria dicho
mientras dormia.
-¿Has
tenido una pesadilla? ¿Como logras que se te pasen?
-Suelen
ser sobre perderte y, cuando te veo acostada a mi lado, no tengo de que
preocuparme.
Entonces,
volvimos a conciciliar el sueño. Bueno, realmente ella porque yo no era capaz
de pegar ojo por culpa de la fiebre. Cuando Katniss se dio cuenta, me besó
lentamente. Esta vez habia sido ella la primera en arrimarse. Normalmente era
yo el que probaba suerte o el que, por lo menos, intentaba un acercamiento
hacia ella. Pero esta vez habia sido al contrario. Hasta pense que, por culpa
de la fiebre, estaba delirandoy todo eran imaginaciones mias. Pero no. Cunado
me dio el beso noté que era real. Lo sentia en mi piel y, por fin, podia decir
a voz de grito: ¡HE BESADO A KATNISS EVERDEEN! Pero gracias a los dolores que
sufría, no era posible.
En ese
momento, sonó una campana y una voz del Capitolio informó de que al día
siguiente se haría una especie de "tienda" con las provisiones
necesarias para algunos tributos. Lo primero que pensé fue que seguro estab ami
medicina pero que ni yo ni Katniss iría por ella. No dejaria que Katniss se
enfrentara ella sola a semejante batalla en la que estaba destinada a morir, a
pesar sus caracteristicas.
Katniss
me miró conganas de ir y salvarme. Yo la miré con cara de "nni se te
ocurra". Ella dijo:
-Seguro
que está tu medicina.
-No te
voy a dejar ir sola.
-Pero si
está podría salvarte.
-¡NO!
-Esta
bien. Duerme un poco- me contestó ella.
Me quede
dormido muy pronto y, cunado me desperte horas mas tarde, Katniss se habia ido.
Queria pensar que a coger algo de comida pero, estaba seguro de que habria
hecho caso al señor del capitolio. Durante el timepo que pase solo, que fue
mucho , me puse a pensar que los riesgos podrian aumentar ahora. Primero,
porque no sabia como me iba a defender con la pierna mal y con fiebre. Segundo,
porque, aprovechando el campamento de sangre que se daría, los tributos que no
necesitaran nada, aprivecharian la situacion.Y, por ukltimo, porque me parecia
muy raro que solo a nosotros se nos hubiera ocurrido la idea de escondernos en
aquella cueva que estaba a la vista de los mas perspicaces. Todavia no sabia
como nadie nos habia encontrado todavia. Eso era una cuestion que
solucionariamos dentro de poco, suponia.
Luego me
puse a pensar en que estaria pasando Katniss para alcanzar su medicina. Donde
estaban sus arcos, no habia nada, por lo que tendria muchas mas posibilidades
que sine llos. Si apreciera cualquier tributo del Distrito 2 y 4, sus
posibilidades serian pocas, por no decir que no tenia ninguna. Sinembargo,
confiaba en que llegara sana y salva a esta cueva en poco tiempo. Todavia
recordaba como ella se habia abalanzado sobre mi y sus labios rozaban los mios.
En ese momento, escuchñe ruídos fuera. O era Katniss de vuelta, que en ese caso
no habria ningun problema, o era otro tributo que habia tenido la misma idea
que ellos y, en ese caso, ya no seria tan facil. Se acercaban despacio y eso me
inquieto aun mas, si es que se podia. Queria que fuera Katniss, Queria que
fuera ella. Y, efectivamente, alli entraba ella sana y salva, salvo por una
herida en la frente. Sin embargo, la veia bien fisicamente. sin ningun daño
mayor, Lo primero que hizo fue hecharme la pomada por mi pierna. En el momento,
el dolor cedió y senti un gran frescor en la parte baja de mi muslo. Luego, yo
mismo insisti en que aprovechara esa crema para su corte. Como se resistia,
porque si no no seria Katniss Everdeen, cogi un poco con los dedos indice y
corazon y se la unte despacio por la herida. La verdad es que setnaba mu bien
para cualquier herida y, mas, si te le ehcaba la mujer de la que estabas
enamorado.
Y, asi,
entre caricias y risas, nos volvimos a dormir en la oscuridad de esa oscura
cueva, con un amor superior a cualquier que hubiera existido en la faz de la
tierra.
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