Cuando nos
despertamos, sabía que había dormido poco por culpa del dolor pero no sabía
realmente cuanto tiempo había pasado. Pude levantar un poco la cabeza para
mirar cuanta luz entraba por el agujero de la cueva, que nosotros llamábamos
"puerta". Traté de no despertar a Katniss pero fue imposible. Siempre
está alerta y, con cualquier movimiento o ruido, se despierta de un salto y
coge las flechas que tiene escondidas debajo de su manta. En milésimas de
segundo estaba de pie junto a mi y con el arco apuntando a la puerta. Cuando
por fin se dio cuenta de que el del ruido había sido yo, se calmó más. Nos
volvimos a echar la pomada y salimos fuera para acabar con esto ya. El sol era
demasiado fuerte pero no sabíamos si estábamos a medio día ya que los
Vigilantes podían manejar los cambios meteorológicos. Decidimos mojarnos un
poco en el río de al lado para refrescarnos y llenas las cantimploras. En unos
cinco minutos aproximadamente habíamos acabado y nos habíamos puesto en marcha.
Llegamos a un descampado y nos encontramos con una chaqueta en el suelo que
tenía vayas encima. En ese momento escuchamos unos ruidos detrás de nosotros.
Por la rapidez de sus movimientos y su escaso volumen, supusimos que era la
Comadreja pero preferíamos no darnos la vuelta para comprobarlo.
Cogí unas pocas
vayas de la chaqueta sin que Katniss se diera cuenta por si las necesitáramos
mas adelante. En el momento en el que me las iba a meter en la boca, Katniss me
dio un golpe en la cabeza que no hizo escupir la única vaya que había entrado
en mi boca.
-¡¡SON VAYAS
VENENOSAS, PEETA!!¿¿ERES IDIOTA?? ¡¡PODRÍAS ESTAR MUERTO!!- y me abrazó. No fue
un abrazo en vano. Realmente estaba preocupada por que me pasar algo.
Yo no pude decir
nada porque me quedé petrificado allí mismo ante la visión de que podría estar
muerto por comer unas simples vayas. Siempre había supuesto que mi muerte en
los Juegos habría sido en manos de otro tributo pero no de vayas. ¡Menos mal
que tenía a Katniss!
Sonó un cañonazo que
suponía la muerte otro tributo. ¿Quiñen sería? Solo quedábamos cuatro y, con
este tributo menos, tres: Katniss, yo y Cato o la Comadreja. Por un momento
rezamos por que fuera Cato ya que con él no teníamos tantas probabilidades de
salir con vida. Así que deseamos que fuera Comadreja, de una forma muy egoísta.
No sabíamos quien había sido, solo que tendríamos que luchar contra otro
tributo para calor con vida de ahí.
Seguimos andando y,
de repente, se hizo de noche. Estaba claro que era otra artimaña de los
Vigilantes para que los Juegos acabaran cuanto antes. Para ello, nos reunirían
en cualquier parte. Mientras los dos nos esforzábamos para distinguir algo en
la oscuridad, escuchamos de cerca los ladridos de perros. Corrimos lo mas que
pudimos cuando uno salió justo del arbusto que estaba al lado de nosotros.
Decidimos ir al Campamento y subirnos allí arriba para liberarnos de ellos,
esperando que mataran al tributo que quedaba. Eso suponía que nos tendríamos
que matar entre nosotros dos, algo que me asustó todavía mas porque sabia que n
seria capaz de causarle ningún daño a Katniss. Cuando nos fijamos mas en los
"perros" nos dimos cuenta de que eran perros con la cara de todos los
tributos muertos: la Comadreja, Rue, …. Alguien estaba gritando y, al escuchar
la voz sabíamos que no se trataba de la Comadreja, era demasiado varonil.
¡Mierda! Pensé. Por otra parte me gustaba la idea de luchar contra él, aunqeu
tenía todas las de perder. Subió y dijo:
-Aquí están los
tristes amantes de los Juegos del Hambre!
Nos quedamos quietos
como piedras y pudimos ver que estaba hecho polvo con la cara ensangrentada y
michas cicatrices en sus brazos.
-¿Qué quieres?-
salió de la boca de Katniss.
-¿Cómo lo hacemos?¿A
quien de los dos preferís que mate primero?
En ese momento de
tensión, me cogió del brazo y comenzamos a pelear. Logré darle varios puñetazos
pero él también a mi, así que… Cuando le bajé la cabeza para que pudiera ver a
los animales, el me gritó:
-¡NI SE TE OCURRE
MELLARK!
Sabía que iba a
morir porque se me estaba cansando en brazo y, en ese momento, me cogió del
cuello mientras Katniss cogía el arco con sus flechas. Tenía miedo a disparar a
Cato porque su cabeza estaba pegada a la mía y estaba demasiado oscuro para
distinguirnos con claridad. Hasta que se me ocurrió una idea fantástica, Fue
cuando le hice una cruz con mi dedo índice en la mano que Cato tenía en mi
cuello con la corazonada de que Katniss lo viera. Y, así fue como enfundó las
flechas y disparó mientras Cato decía:
-¿Quién es ahora el
vencedor, eh?¿Tu o ….
Ante el dolor, cayó
al suelo donde unos "perros" hambrientos estaban esperando su comida.
Fue horrible escuchar sus gritos mientras estos mordían todo su cuerpo. Es algo
qe nunca me quitaré de la cabeza.
Justo en ese
momento, se hizo de día y nos pudimos dar un abrazo mientras observábamos como
nuestros rostros expresaban alivio y preocupación. Gracias a que no había
sacado dos vayas del bolsillo cuando las empecé a comer, aun la conservaba.
-Katniss, yo me
comeré las vayas para que tú puedas volver a casa.
-No quiero irme sin
ti.-esta frase me sorprendió porque no sabia que lo importara tanto- Nos
tomaremos uno cada uno y así este año no habrá ganadores.
-Me parece bien-
dije mientras le tocaba la trenza con mucha suavidad.
En ese momento, sonó
la voz de Snow:
-¡¡DAR LA
ENHORABUENA A LOS NUEVOS GANADORES DE LOS JUEGOS DEL HAMBRE!!
Sabíamos que esto no
había hecho mas que empezar. Era la gota que poco a poco colmaría el vaso. Nos
vinieron a recoger y nos separaron para prepararnos para la entrevista final
con Caesar Flickerman. Pasamos de nuevo por todo el proceso del principio y tuvimos
nuestra entrevista donde reconocimos que nos queríamos y que nos íbamos a vivir
al distrito 12. Cuando estuvimos de vuelta, todo había cambiado: todo el
distrito estaba orgulloso de que hubiéramos ganado los dos. Todo el mundo
gritaba nuestros nombres por las calles como si fuéramos héroes y, lo único que
éramos eran asesinos. Pero, además, éramos los VENCEDORES DE LOS SEPTUAGÉSIMO
SEXTOS JUEGOS DEL HAMBRE.
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