Hoy es el dái. El
día que no le desesaría nadie n en sus mejores pesadillas. Que ojalá no tuviera
que vivir yo. El dái que decidiría mi destino: vivo o muerto. Esa era la
cuestón que se apoderó de mí desde es día en el que Effie Trincket pronunció mi
nombre aquel día. No sabía que pasaría, nadie lo sabe. Sin embargo, un
sentimiento de tristeza se apoderó de mi. Un sentimineto que nunca antes habia
vivido, o al menos tan intensamente. Era miedo. Miedo a dejarlo todo atrás,
todo lo que había conseguido con sumo esfuerzo: mis amigos, mi familia, mis
panes, mis logros, mis libros, ELLA. Si yo no podría seguir vivo, ella debería
intentarlo con todas sus fuerzas. No sabía como lo lograría, como la iba a
convencer de mantenernos unidos o de cómo iba a intentar protegerla porque esas
era unas preguntas para las que ni siquera yo tenía respuesta. Lo único que
sabía era que intentaría hasta el final de mi existencia mantenerla a salvo.
¿Me aliaría a los profesionales o vagaría solo por aquel lugar al que estabamos
destinados?¿Habría agua o sería desierto?¿Haría frío o sería un lugar caluroso
en el que las moscas estaría tontas, en el caso de que las haya?¿Que clase de
animales habría en aquella zona?¿Que se inventarian los Vigilantes para acernos
andar y enfrentarno?¿Que clase de material nos ofrecerían?¿Como empezaría
todo?¿Sería fácil, dificil o, simplemente, doloroso?¿Que clase de muerte nos
esperaria: congelacion, insolacion, hundimiento, incendios, ahogos,…? Miles de
opciones y ninguna de ellas al alcance de mis manos.
En ese momento donde
el panico se apodero de mi, decidi dejar de pensar y centrarme en otra cosa.
Pero en que. No tenía nada mas en lo que pensar, al menos que… ¿Qué estaria
haciendo Katniss en este momento?¿Como se sentiria? Me puse a elaborar
hipotesis: por lo que habia dicho la noche anterior no creo que haya pegado
mucho el ojo por lo que estara cansada, mas o menos como yo. Se estara duchando
con su piel palida y su cuerpo siendo mojado por las gotas de agua que
recorrerian por aquel laberinto de poros perfectos en aquella chica de la que
estoy enamorado. Cuando llegue el punto algido de mis hipotesis, decidi dejar
de pensar en su cuerpo y en ella, en general. Todavia no habia afrontado nada,
y eso que tuve tiempo suficiente.
Mis hermanos y mis
padres estaba seguro de que no me echarian de menos, quizas mi padre si.
Ninguno de ellos fue a visitarme cuando ya me iba, cunado tuvieron oportunidad
e hacerlo. En eso envidiaba a Katniss Everdeen. Ella tenía una madre y una
ermana que estarian pegadas a los televisores gigantes que pondrian en la
plaza, rezando para que no le pasar nada, pidiendole a los Vigilantes que no le
hicieran daño. Solo deseaba que una persona, solo una persona, sintiera lo
mismo hacia mi, que estuviera preocupada por que no me pasara nada malo, algo
que equivalia a morir. Quizas algun cliente de l apanaderia, alguno de los
animales que alimentaba, alguno de mis antiguos compañeros del colegio, quiza
alguien desconocido que sintiera compasion,….Hasta eso me valdria…
En aquel momento
Portia entroo en mi habitacion y me di un abrazao que agradeci gratamente y yo
se lo devolvi. Era mi forma de decirle que nunca olvdaria lo que haba hecho por
mi. Cuando se separo de mi hombre, tenia lagrimas en sus ojos y no pudo articular
palabra. Se limito a cogerme del brazo y dirigirme en silencio hacia el
exterior de aquel cochambroso edificio, donde nos estaba esperando un
helicoptero, parecido al que a veces volaba por encima del distrito 12. En ese
momento, unas escaleras salieron de la parte posterior de aquella maquina y
subimos a ella. En mi cara se veia el miedo y la preocupacion, la angustia y la
nostalgia, la pena y la lastima,… En aquel momento, todo empezaba y me daba
cuenta de que no habi vuelta atrás. Esta "aventura" empieza hoy...
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